revisión podológica anual

Beneficios de la revisión podológica anual para prevenir problemas futuros

Septiembre marca la vuelta a la rutina para muchas personas y es un buen momento para la revisión podológica anual en la que le prestamos atención a esa parte del cuerpo que siempre queda en segundo plano.

Estas revisiones permiten comprobar el estado de salud de los pies y detectar alteraciones que quizá todavía no producen dolor, pero pueden agravarse.

 

¿Por qué hacer una revisión podológica anual?

Los pies soportan nuestro peso y participan en prácticamente todos nuestros desplazamientos.  Además, soportan también distintos tipos de calzado, no siempre adecuado, actividad física, forma de caminar, tiempo de pie… 

Una revisión profesional permite valorar aquello que no podemos detectar por nuestra cuenta, como:

  • Estado de piel y uñas
  • Movilidad de las articulaciones
  • Forma de apoyar los pies
  • Distribución de las presiones al caminar
  • Alteraciones en la pisada o en la marcha
  • Signos iniciales de sobrecarga o deformidades

Detectar cambios cuando todavía son leves, facilita la adopción de medidas antes de que aparezcan dolor o limitaciones, y septiembre es un mes especialmente adecuado para acudir a consulta. 

Tras el verano, volvemos al calzado cerrado y recuperamos nuestras actividades habituales, por lo que este mes se convierte en un momento muy propicio.

Eso sí, la revisión no garantiza que nunca vaya a aparecer una lesión, pero sí permite localizar factores de riesgo y actuar sobre ellos cuando sea necesario.

 

¿Quiénes deben acudir a revisión podológica?

Es importante tener presente siempre que no hace falta que haya dolor para acudir a una revisión podológica anual. Las revisiones son útiles para cualquier persona que quiera mantener sanos sus pies.

Sin embargo, es especialmente recomendable prestar atención y pedir cita con Alejandra Narros cuando:

  • Existen molestias que se repiten al caminar o hacer deporte
  • Hubo lesiones o problemas podológicos previos
  • Hay alteraciones en la pisada
  • Se pasan muchas horas de pie
  • Se practica deporte con frecuencia
  • Se han observado cambios en las uñas, la piel o la forma del pie

Y, por supuesto, si existe dolor persistente, inflamación, heridas o cualquier cambio que no mejora. En estos casos es conveniente realizar una valoración inmediata sin esperar a la revisión anual.

 

Una revisión al año cambia el resultado

Los pies nos acompañan durante toda nuestra vida y, sin embargo, les hacemos muy poco caso y solo miramos para ellos cuando empiezan a doler.

Incorporar una revisión podológica anual a los cuidados habituales permite conocer su estado y detectar pequeños cambios antes de que interfieran en nuestra rutina.

Además, no siempre es necesario desplazarse a consulta, porque en nuestra clínica del pie también existe la opción de contar con el servicio de podólogo en Las Rozas a domicilio. Ahora que septiembre nos lleva de vuelta a la rutina, es el momento perfecto para pedir cita.